Domingo, 23/12/2007
Premier: Un penalti salva al Manchester United contra el Everton (2-1) (Dos goles de Ronaldo)
Una pena máxima muy inocente de Pienaar sobre Giggs en el tramo final, permitió al United seguir la estela del Arsenal. El campeón, con doblete de Cristiano Ronaldo, sufrió pese a ser mejor, más allá del gran partido táctico de los de Moyes.
Man.United-Everton (2-1)
Old Trafford se llenaba en horario inusual, dejando ver que las fiestas ya han llegado a la Premier. Y lo hacía para la visita de un Everton peleón que posee puesto europeo y que igualaría con su eterno enemigo (Liverpool) de dar la campanada ante el campeón. Y es que si el United es un seguro como local, los toffees suman más de dos meses sin perder ni un partido y vienen de meterse en semifinales de Carling y en la fase posterior de la Copa de la UEFA.
Ferguson, que tenía descansado a sus hombres tras no participar esta semana en Carling (cayeron hace varias rondas) sustituía a Ferdinand, Van Der Sar (más allá de las bajas de Scholes o Neville) dando entrada a Kuszczak y Simpson, así como Brown, habitual lateral, ejercía de central. David Moyes incrustó a Cahill en mediocampo por la baja de Arteta, aunque demostraba ambición al alinear juntos a Johnson y Yakubu.
Nadie hubiera sido capaz de predecir una cita tan abierta para ambos equipos, mucho menos cuando en los primeros veinte minutos ambos tiraron de excesiva violencia para calmar los avances rivales. Cuatro tarjetas en tan poco tiempo no son habituales en las Islas pero cierto es que Moyes sí logró parar el arreón inicial del campeón. Cero llegadas y nula sensación de peligro.
Sin embargo, un balón al borde del área cambió el discurso a pies de Ronaldo. El luso dribló a Carsley engañando un disparo que sacó justo después con su pierna izquierda para hacer una parábola imparable para Howard. Un golazo del luso que, pese a lo que podía imaginarse, sirvió para animar ofensivamente a un Everton que estaba obsesionado con no dejar jugar a su rival. Así, Pienaar sacó un espléndido centro al área que Cahill, todo un especialista en llegadas desde atrás, cabeceó superando a Evra por alto.
Una preciosa vaselina de Rooney que sacó en la línea Lescott (hubiera sido magnífico) así como una volea de Cristiano tras dos paredes con Giggs, pudieron dar ventaja a los Red Devils que sí se hicieron con el dominio total desde la igualada. Pese a que el Everton sí complicada la salida del United, éste les sitiaba, pero los minutos avanzaban sin excesiva claridad de cara al gol. Por ello, Saha entró por Carrick y Gravesen por Yakubu, con lo que todo se preparaba para el suspiro final del United.
Con todos atrincherados en su área, un inocente penalti de Pienaar sobre Giggs, iba a tirar por la borda el gran partido toffee en Old Trafford. Cristiano Ronaldo tomó la responsabilidad y logró su segundo tanto. El luso mantiene la distancia con el Arsenal (un punto) y queda como máximo goleador de la Premier con 11 tantos.
Old Trafford se llenaba en horario inusual, dejando ver que las fiestas ya han llegado a la Premier. Y lo hacía para la visita de un Everton peleón que posee puesto europeo y que igualaría con su eterno enemigo (Liverpool) de dar la campanada ante el campeón. Y es que si el United es un seguro como local, los toffees suman más de dos meses sin perder ni un partido y vienen de meterse en semifinales de Carling y en la fase posterior de la Copa de la UEFA.
Ferguson, que tenía descansado a sus hombres tras no participar esta semana en Carling (cayeron hace varias rondas) sustituía a Ferdinand, Van Der Sar (más allá de las bajas de Scholes o Neville) dando entrada a Kuszczak y Simpson, así como Brown, habitual lateral, ejercía de central. David Moyes incrustó a Cahill en mediocampo por la baja de Arteta, aunque demostraba ambición al alinear juntos a Johnson y Yakubu.
Nadie hubiera sido capaz de predecir una cita tan abierta para ambos equipos, mucho menos cuando en los primeros veinte minutos ambos tiraron de excesiva violencia para calmar los avances rivales. Cuatro tarjetas en tan poco tiempo no son habituales en las Islas pero cierto es que Moyes sí logró parar el arreón inicial del campeón. Cero llegadas y nula sensación de peligro.
Sin embargo, un balón al borde del área cambió el discurso a pies de Ronaldo. El luso dribló a Carsley engañando un disparo que sacó justo después con su pierna izquierda para hacer una parábola imparable para Howard. Un golazo del luso que, pese a lo que podía imaginarse, sirvió para animar ofensivamente a un Everton que estaba obsesionado con no dejar jugar a su rival. Así, Pienaar sacó un espléndido centro al área que Cahill, todo un especialista en llegadas desde atrás, cabeceó superando a Evra por alto.
Una preciosa vaselina de Rooney que sacó en la línea Lescott (hubiera sido magnífico) así como una volea de Cristiano tras dos paredes con Giggs, pudieron dar ventaja a los Red Devils que sí se hicieron con el dominio total desde la igualada. Pese a que el Everton sí complicada la salida del United, éste les sitiaba, pero los minutos avanzaban sin excesiva claridad de cara al gol. Por ello, Saha entró por Carrick y Gravesen por Yakubu, con lo que todo se preparaba para el suspiro final del United.
Con todos atrincherados en su área, un inocente penalti de Pienaar sobre Giggs, iba a tirar por la borda el gran partido toffee en Old Trafford. Cristiano Ronaldo tomó la responsabilidad y logró su segundo tanto. El luso mantiene la distancia con el Arsenal (un punto) y queda como máximo goleador de la Premier con 11 tantos.
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